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El Alto Comisionado presenta un informe sobre monoparentalidad, género y pobreza infantil en un acto inaugurado por la vicepresidenta Carmen Calvo

Presentación informe cartela

Vivir en un hogar monomarental dobla el riesgo de pobreza infantil, una situación que afecta a cerca de 950.000 niños, niñas y adolescentes en España. Estas familias están formadas por una mujer con sus hijos e hijas, una situación que produce una doble vulnerabilidad: ser madre sin otro progenitor y, además, ser mujer. Esta es una de las principales conclusiones del informe Madre no hay más que una: monoparentalidad, género y pobreza infantil, presentado esta mañana por el Alto Comisionado contra la Pobreza Infantil en Fundación Telefónica, como un acto relacionado con el 8M, el Día de la Mujer.

Este acto ha sido inaugurado por la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, quien ha destacado que “la igualdad empieza con la capacidad y la posibilidad de que tu vida es un proyecto que puede salir adelante. Por esta razón el presidente del Gobierno creó el Alto Comisionado para luchar contra la pobreza infantil”. La vicepresidenta ha añadido que este organismo posibilita “desarrollar políticas de transversalidad en la acción de todo el Gobierno”.

Posteriormente se ha abierto una mesa de debate en la que diferentes expertas han podido hablar sobre monomarentalidad, género y pobreza infantil, en un diálogo moderado por la directora de la Oficina del Alto Comisionado, Carmen Gayo. En esta mesa han participado la directora de Malas Madres, Laura Baena; la presidenta de FAMS (Federación de Asociaciones de Madres Solteras), Carmen Flores; la científica titular del CSIC, Teresa Castro; y la consejera técnica del Alto Comisionado contra la Pobreza Infantil, Gabriela Jorquera.

El acto lo ha cerrado el alto comisionado contra la Pobreza Infantil, Ernesto Gasco, quien ha querido poner en valor “la importancia de tener en cuenta las diversas realidades familiares que existen en nuestro país a la hora de diseñar las políticas públicas”. También ha destacado el esfuerzo que está realizando el Gobierno al adaptar la normativa, como en el caso del Ingreso Mínimo Vital, para atender las necesidades específicas de los hogares monomarentales: “desde el primer momento del diseño se tomó en consideración la especial vulnerabilidad de estas familias, por ello el Ingreso Mínimo Vital incluye un complemento del 22% para ellas y se ha ido modificando para dar una mejor y más rápida respuesta a las solicitudes”.

La doble vulnerabilidad de los hogares monomarentales

Si bien las realidades de la monoparentalidad son múltiples en nuestro país, tienen un denominador común: más de 8 de cada 10 hogares monoparentales están encabezados por mujeres, de forma que podemos hablar de hogares ‘monomarentales’. Esta realidad afecta a 950.000 niños, niñas y adolescentes en nuestro país.

Los hogares encabezados por mujeres sufren una mayor situación de vulnerabilidad en comparación con el resto de hogares con niños, niñas y adolescentes: ser madre en un hogar monomarental supone múltiples dificultades añadidas a la crianza y en relación al mercado laboral.

Esta doble vulnerabilidad se traduce en un aumento del riesgo de pobreza infantil, 20 puntos superiores en los hogares monomarentales: casi la mitad (47,3%) de los niños y niñas nacidos en estas familias se encuentran en riesgo de pobreza.

A este riesgo de pobreza se suma la carencia material severa que afecta al 13,5% de los niños y niñas en hogares monomarentales, una cifra que duplica la tasa general.

La lucha contra la pobreza infantil pasa, así, por la atención a las múltiples realidades que engloba el concepto de familia monomarental, con políticas públicas específicas que se adapten a sus necesidades, una situación que es imprescindible conocer para poder actuar sobre ella.

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